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GASTRECTOMÍA TUBULAR

La gastrectomía tubular, también conocida como manga gástrica o Sleeve gastrectomy, es hacer del estómago un tubo. Este tipo de intervención empezó a realizarse en EEUU y está indicada en pacientes que padecen obesidad mórbida y que tienen un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 40 kg/m2 o bien un IMC superior a 35kg/m2 que esté asociado a otras enfermedades concurrentes (diabetes, hipertensión, patologías coronarias) y después del fracaso de un tratamiento médico psicológico y nutricional adecuado durante un año.

Esta intervención restrictiva, llamada así porque limita la capacidad del estómago y porque tiene como objetivo restringir la cantidad de alimentos que entran, se realiza bajo anestesia general y por cirugía laparoscópica. La operación mediante gastrectocmía tubular consiste en grapar y seccionar el estómago para reducir su tamaño y convertirlo en un tubo de aproximadamente 2 cm de diámetro desde el cardias hasta el píloro.

De esta manera se elimina una parte del estómago donde se produce Grelina -la llamada hormona del hambre- responsable de enviar las señales de apetito al cerebro, con lo que el paciente tiene menos hambre y le permite colaborar haciendo una ingesta muy reducida de alimentos. En el margen de 2 años es cuando se pierde peso y luego se estabiliza.

Con este método se consigue una pérdida de peso duradera y la mejoría de otras enfermedades que suelen estar presentes en pacientes con obesidad mórbida como la Diabetes mellitus tipo 2. Los pacientes suelen perder una media de 10 kilos al mes. Como no tienen ninguna técnica de mal-absorción, no padecen ningún déficit vitamínico ni nutricional. La diabetes asociada a la obesidad se estabiliza el día después de la intervención.

El porcentaje de pérdida del exceso de peso a un año, ha sido de 82% en los hombres y del 85% en las mujeres.

La intervención se realiza bajo anestesia general y por vía laparoscópica. Su duración varía entre 45 minutos y una hora y media en función de las características del paciente.

Por lo general, es fácil adaptarse al nuevo estómago y nos permite comer en “cualquier sitio” (restaurantes, comida rápida, bocadillos) por lo que mejora la calidad de vida con escasos efectos adversos.